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Publicado por el 5 mar, 2013 en Tercera Cultura | 3 comentarios

Edge

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Artículo publicado en el Nacional de Caracas, donde somos mencionados.

Autora: Ana Nuño

Si una lectura, una sola, hay que recomendar para empezar el año con buen pie y mejor cabeza, sin dudarlo es la pregunta anual de Edge.org. ¿Que qué es Edge? Para The Observer, “el sitio más inteligente de toda la web”; para su fundador, John Brockman, un “salón online”. Brockman es un tipo singular. EdgeCapaz de congeniar con Andy Warhol (antes) o Brian Eno (todavía) y al mismo tiempo convocar a científicos a discutir ideas, teorías o meras hipótesis, es todo salvo un ejemplar de esa especie prototípicamente europea (y latinoamericana también, hélas): un intelectual. En contacto siempre con la realidad, un tipo como Brockman no percibe incompatibilidad alguna entre ser empresario, agente literario, promotor de software y asesor de Columbia Pictures o el Pentágono.

En otras palabras, el patrón de Edge es un gringo. De los buenos, de los que hacen y ponen dinero para fomentar encuentros, propiciar intercambios, crear plataformas desde las que propulsar nuevas ideas. Adepto del C. P. Snow de Las dos culturas, aquella primera voz de alerta, dada en 1959, sobre la decadencia de la educación como consecuencia del creciente divorcio entre las humanidades y la ciencia, Brockman promueve, desde 1991, el movimiento de la Tercera Cultura, en el que colaboran “científicos y otros pensadores del mundo empírico que, a través de sus obras y escritos expositivos, están ocupando el lugar del tradicional intelectual en la tarea de hacer visibles los más hondos significados de nuestras vidas, redefiniendo quiénes y cómo somos.” Por cierto, desde 2008 la Tercera Cultura tiene versión española, impulsada por Mª Teresa Giménez Barbat o Eduardo Robredo Zugasti y apoyada por Arcadi Espada y Fernando Savater. Un poco más militante y crispada que la original, eso sí, pero sin duda porque crecer más agresiva y pugnazmente es el inevitable destino de este tipo de semillas cuando caen en tierras hispánicas. Que en tierras de Contrarreforma, valga decir de secano ideológico, el libre ejercicio del pensamiento apegado a lo empírico sigue siendo una gran rareza.

La pregunta de 2013 de Edge: “¿Qué debería preocuparnos?” viene rodeada de 154 respuestas –la mayoría, por su densidad e interés, pequeños tratados– por un areópago de filósofos, politólogos, genetistas, físicos, escritores, neurocientíficos, astrónomos, editores… de Nassim Taleb a Daniel C. Dennett, de Helena Cronin a Steven Pinker, de David Gelernter a Lisa Randall, de J. Craig Venter a Sam Harris… Se pueden recorrer en diagonal, agrupar las respuestas por disciplinas, por afinidades temáticas, leer sólo las que nos atraigan. O bien, leer dos o tres al día. Este es mi método, que recomiendo. No sólo porque permite prolongar el placer al máximo, sino porque ahora que más que nunca proliferan los discursos ideológicos –sobre la crisis, el chavismo, el nacionalismo, etc. – prolongarlo se ha vuelto una necesidad. Si queremos, al menos, salud y razón guardar.

3 Comentarios

  1. Yo no percibo esa crispación de la que habla Ana Nuño. El tono de TC parece tan tranquilo como la sala de espera de una clínica dental.

  2. Jajajajajajajaj…

  3. Qué hablen, aunque sea bien :-)

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