Navegar a...

Publicado por el 7 dic, 2012 en Tercera Cultura | 0 comentarios

Fruta azul

Este artículo ha sido leido 1797 veces

La fruta «Pollia condensata» es el ser vivo que refleja más luz.

No hay muchas frutas azules. Casi me atrevería a decir que no hay ninguna, aunque alguien me podría objetar que las endrinas sí que lo son. Si nos fijamos, las endrinas son más bien violetas, pero no entremos en discusiones, dejémoslo en que es una de las pocas frutas azules que hay. En un reciente artículo en la revista PNAS, la investigadora Silvia Vignolini, nos cuenta que estaba trabajando con una fruta africana que es iridiscente y cuyo color varía del rojizo al azul. Lo más sorprendente de esos colores es que realmente no tienen ningún pigmento que le den el color. En las endrinas –por ejemplo– hay un pigmento de color violeta, de modo que cuando en él incide la luz del sol, refleja la luz violeta y retiene todas las demás; por eso la vemos de ese color. Pero en la «Pollia condensata» no hay ningún pigmento. En la pared de cada célula hay placas de celulosa separadas de tal modo que se produce lo que se llama «interferencia constructiva» o «color estructural». Es algo similar a lo que ocurre cuando miramos un CD o un DVD. Allí no hay ningún color y sin embargo en ciertos ángulos vemos el arco iris. La luz blanca está formada por distintos colores, cada uno de ellos con una longitud de onda diferente. Esa longitud de onda es del orden de magnitud de la separación entre las placas de celulosa de las paredes del fruto. Si las placas están muy juntas, lo que vemos es azul, si están más separadas vemos verde, y si están aún más separadas vemos rojo.

Ahora bien, aunque la separación de las placas de celulosa sea fija, lo que nosotros vemos no lo es. Si miramos de frente, la separación aparente es mayor que si miramos desde un lado. Por tanto, dependiendo del ángulo con el que miramos vemos un color u otro. Eso es lo que le da la sensación de iridiscencia y de cambio de color. En el mismo principio se basa el color azul de las alas de las mariposas de la familia «morfo», en las colas del pavo real y en algunos escarabajos.

Ese fenómeno es nuevo en frutas. Pero esta no es la única sorpresa, al mirar la reflectancia; es decir, la cantidad de luz que refleja respecto a la luz incidente, se han encontrado con que es el 30%. Tal vez no les parezca mucho, pero es la mayor de cualquier ser vivo conocido. Podríamos decir que es el ser vivo más luminoso –en el sentido de la cantidad de luz que refleja– que existe. Probablemente para atraer a los pájaros que ayudan a la planta a propagar sus semillas, pero ese detalle no está dilucidado.

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


6 + = trece